Que no te engañen: la realidad de Cabarceno

Cierro los ojos en busca de una pequeña brisa que aliviane este calor. Balanceo la cabeza, suavemente, pensando que puede servirme de algo. Qué ingenua…

Abro los ojos, lentamente, pero la luz del sol me ciega; parece que hoy decidió alzarse en lo más alto para recordarme que el que manda, siempre, es él.

Emprendo mi camino con la esperanza de encontrar sombra, agua, algo que me devuelva el aliento y las fuerzas. Voy arrastrando mis manos por la tierra mientras mi cuerpo se bambolea. Vago a la deriva y observo a mi familia y amigos sufrir la misma situación. Paso tras paso mi optimismo va cayendo. La luz cada vez es más intensa pero sigo sin atisbar mi salvación. Suspiro.

Mis ojos, ya cansados, apenas aguantan abiertos. Busco entre mis dedos sumergidos en la tierra algo de humedad que me devuelva la ilusión. Y ahí está, junto a mi; una charca. Una esperanza bañada en fango. No me importa. Me dejo caer, hundiendo mi rostro en esos 5 cm de barro. Y ahí están ellos, observándome. Mi vista no alcanza a verlos (tampoco pongo interés en ello), pero puedo oírles como susurran desde la lejanía. “Qué a gusto se le ve”, “mírale que gracioso” o “no te muevas, que te saco una foto”.

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No sé en qué momento decidí ceder a la idea de visitar un lugar como este o siquiera pensar que llegaría a agradarme. En lugar de investigar e informarme sobre la realidad de este Parque (que bien podríamos denominarlo simplemente zoo) cómo suelo hacer con todo aquello que está vinculado de alguna manera con animales, me centré en lo que de niña creía que era el Parque de Naturaleza de Cabarceno. Recuerdo todos esos anuncios en carretera con osos pardos y creía que era un lugar donde podías ver animales en libertad de la zona: ciervos, jabalíes, linces, vacas, … Qué ingenua…

¿Qué es el Parque de Cabarceno?

Según el propio Parque, hablamos de un espacio en el que acogen a casi 150 especies animales de los 5 continentes en régimen de semilibertad en recintos de grandes superficies donde coexisten una o varias especies.

Es curioso cómo en su descripción resaltan que Cabarceno “no es un zoológico” de manera que su público pasa por alto la especificación “convencional”. Tampoco es un Parque Natural (en eso, les doy la razón).

¿Qué es el Parque de Cabarceno en realidad?

Voy a hablar, ante todo, desde mi punto de vista y en base a lo que he aprendido con el tiempo sobre los animales, el respeto hacia ellos y la manera en la que la industria turística se aprovecha de estos para sacar tajada, haciendo de ellos atracciones de feria incluso desde el momento de su nacimiento.

  • Hablamos de un espacio natural que no cuenta, en la gran mayoría de casos, con el aspecto o condiciones climatológicas del hogar de las especies que acoge.
  • Podríamos decir que es una mezcla de “safari de pacotilla” por un entramado de carreteras y un parque de atracciones en el que los animales son su atractivo principal (solo con ver el mapa que nos entregan nada más llegar nos lo confirman).

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  • Animales en “semi-libertad”. Es triste pensar que encontrarse tras alambradas electrificadas (tal y como advierten los letreros a lo largo de todo el parque), establos, jaulas, vitrinas y piscinas, por estar rodeados de un entorno natural se considere “semi-libertad” y se le brinde a lugares como este una especie de excusa / disculpa que lo alejen, de alguna manera, de la que debería ser su terminología: zoo. La realidad es la misma: animales apartados de su hábitat natural, recluidos en contra de su voluntad. Y la situación se recrudece:
    • Según César-Javier Palacios (geógrafo, naturalista y periodista), “los animales viven recluidos en altas densidades que nada tienen que ver con las naturales. Donde se reproducen sin control y a los que se mata indiscriminadamente en cuanto empiezan a dar problemas. Solo un sitio como Cabarceno habría sido capaz de cometer la atrocidad de dar muerte a tiros a sus 8 lobos adultos, dejando huérfanos a las 7 crías de la artificial manada.”. La justificación del Parque no tiene desperdicio:

“el sacrificio de los animales se realizó con el objetivo de garantizar la viabilidad de esta especie y conseguir la reproducción y pervivencia de la misma, siguiendo el criterio facultativo encargado del departamento de carnívoros del parque”.

Es curioso que hablen de viabilidad de la conservación de la especie, teniendo en cuenta que criar en cautividad a animales sin intención de reintroducirlos a su hábitat natural difícilmente ayuden a su preservación.

  • En teoría, el “Parque de la Naturaleza de Cabarceno” está concebido con fines, entre otros, educativos y culturales; nada más lejos de la realidad teniendo en cuenta que están normalizando el encierro de los animales (no solo autóctonos; también migrantes a la fuerza) para fines recreativos. No creo que logre educar siquiera a sus visitantes teniendo en cuenta que:
    • Los gorilas son perseguidos por verdaderos animales que golpean la cristalera que les separa en busca de atención y espectáculo; porque “para eso han pagado”. IMG_20180804_145328_230
    • Especies como llamas, dromedarios, avestruces,… permanecen al alcance de la mano de los turistas con posibilidad de tocarlos, molestarlos y generarles, en consecuencia, malestar, estrés y una mayor desvinculación de su entorno natural.
    • Espectáculos de aves y leones marinos, como cualquier otro zoo. Y ahí permanecen, en esa piscina, 5 leones marinos.
    • Reptiles metidos en vitrinas reducidas como si estuviesen en una tienda de animales que se ocultan en vasijas o entre ramas de la mirada curiosa de sus espectadores.
    • Leonas enjauladas dentro de ese “espacio natural”IMG_20180804_120026_821

 

Se suele jugar la carta de la conservación y la educación para justificar la existencia de los zoos, pero parece que solo sirven para decirles a los más pequeños “no golpees el cristal, le estás molestando”, volver a casa y colgar en Instagram o Facebook el día tan educativo que hemos vivido.

A través de estos párrafos me gustaría que aprendierais algo más importante que lo que podrían enseñaros en estos “Parques desnaturalizados”: recluir a los animales salvajes en contra de su voluntad, sin el objetivo final de devolverlos a su lugar de origen, no es más que encarcelarlos. Se convierten en reos condenados por su belleza exótica, sus habilidades, sus rarezas, sus dimensiones …

Cada vez que veáis un zoo, un circo con animales, paseos en elefante, espectáculos acuáticos, exhibiciones de reptiles,… tened en mente que “si no hay demanda, no hay oferta”.

 

 

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