Procrastrinar, nunca más

La una de la mañana. La fría luz del ordenador ilumina la ahora lúgubre habitación. Cayó la noche sin darnos cuenta, entre listados interminables absurdos que, de alguna manera, enganchan; publicaciones en redes sociales y nuestra serie favorita del momento a doble pantalla.

Como verdaderos animales sociales “multitasking”, desbloqueamos ese teléfono que, por un momento, nos ciega. Y entre fotos de cachorritos, surgen mil y un lugares que nos invitan a soñar despiertos:  Zimbabwe, Malasia, Indonesia, Japón, Italia, Grecia,… nos regalan la vista. Y ahí nos vemos, recorriendo la Toscana, hundiendo los pies en la arena de una isla perdida del Mediterráneo o perdiendo el norte en el sudeste asiático. Olvidados en las ilusiones y los viajes de futuro, recobramos el sentido y nos damos cuenta de que las horas volaron. Los dedos de una mano nos sobran para calcular las horas de sueño que nos quedan antes de empezar el día. Toca descansar.

A la mañana siguiente, un nuevo día pero las mismas rutinas. Una ducha, el café indispensable y a correr a la oficina. A tropezones, conseguimos llegar al bus y empezamos a hacer planes en esta odisea diaria. Seguimos con más paisajes, los recónditos paraísos y nuestras ilusiones aumentan. Pero las horas pasan, y comienzan los famosos “no”s: “No tengo tantos días”, “no tengo con quien ir”, “no tengo suficiente dinero”,… concluyendo con el utópico consuelo “algún día, en otro momento”. Un hasta luego que se vuelve eterno.

¡No! Esta vez no. Con el final de este año decimos adiós a procrastinar, a dar como imposibles nuestros sueños, nuestras ilusiones. Nunca mais. Porque si no es ahora ¿cuándo? ¿Cuándo será el momento perfecto para conocer esos lugares con los que hace tantos años fantaseamos? No nos damos cuenta de que no hay un momento perfecto. Siempre habrá un pero. La clave está en dejarse de excusas. Por eso, para este 2018, comparto con vosotros respuestas para cada una de las excusas que algún día me puse.

-No tengo tiempo: Cuando no es el dinero, es el tiempo. Son las excusas perfectas. Algo “ajeno a nuestro control”. Pero sí que puedes ponerles remedio, si quieres:

+Viajes de fin de semana: A no ser que trabajes los fines de semana ¡Ya estás tardando en hacer la maleta! Puede que pienses que un fin de semana no te da para apenas nada. Nada más lejos de la realidad. Aprovecha esos días que sueles invertir en películas repetidas y noches de fiesta y permítete descubrir ese lugar al que siempre quisiste ir y que no queda tan lejos como crees 🙂

+Aprovechar los puentes: Es cierto que son épocas en las que los precios se disparan, a no ser que nos adelantemos y reservemos con antelación o escojamos destinos afines a nuestro bolsillo:

– 29 de marzo al  01 de abril 

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– 1 de mayo:

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– Del 12 al 14 de octubre:

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+El verano no es la única época para viajar: No te lleves las manos a la cabeza si en todo el verano no has podido viajar (para muchos de los que trabajamos en el turismo, el verano empieza en septiembre 😉 ). Aprovecha las temporadas bajas para viajar. Son las épocas en las que los billetes de avión y los servicios turísticos salen más económicos, y te aseguro que sin estar rodeado de tantos turistas disfrutarás de una manera más relajada de los lugares que visitas. 

-No tengo dinero

-Destinos baratos: Si lo que quieres es viajar a toda costa, no pienses en destinos fuera de tu alcance. Descartamos Maldivas, Nueva York y Australia y barajamos aquellos destinos que nos podemos permitir. Destinos más allá de los típicos París, Londres, Berlín y otras ciudades a las que, aún siendo tan mencionadas, no se les desgasta el nombre. Optad por variar un poco, salir de lo convencional. Tal vez un viaje por Rumania, Hungría, una escapada a Sofía, un fly and drive por Bosnia Herzegovina (muy recomendable, sin lugar a duda), … Cambiad París por Riga, Londres por Tallín y Berlín por Liubliana ¿Por qué?  ¿Por qué no?

-Como ahorrar en destino: Son muchas las veces en las que viajamos y perdemos la noción de lo que gastamos. Tal vez porque, al salir de la rutina diaria, perdemos la noción de las responsabilidades, el tiempo,… nos damos un respiro, sentimos que lo merecemos. Pero regresamos a casa con la cuenta tiritando y le apartamos la mirada. Ojos que no ven, corazón que no siente ¿No?   

– Evita cadenas hoteleras. Opta por habitaciones privadas en hostels, te saldrá más económico. Y si compartir habitación no te da apuro / incomoda, aprovecha y reserva cama (existe la opción de habitación mixta, solo para mujeres y solo para hombres).

– No reserves tour con anticipación. En destino puedes encontrar más opciones de excursiones (incluso en tu hostal, no dudes en preguntar). Aprovecha los free-tours y visitas a museos gratuitos.

– Couchsurfing cuenta con actividades gratuitas en destino: Desde tours por la ciudad y pubcrawls hasta intercambio de idiomas y clases de yoga.

– Prepara tu comida en el hostal para no comer siempre fuera

– Tarjetas de transporte local de múltiples viajes

– Establece un presupuesto desde el principio y cíñete a él. A veces puede ser difícil, pero merece la pena.

– Haz una lista de imprescindibles para meter en la maleta y revísala varias veces: Muchas veces creemos haber metido en nuestra maleta todo lo que necesitamos. Subimos al avión, nos empezamos a relajar, cerramos los ojos, respiramos profundo y, de repente, nuestra respiración se corta. “No puede ser”. El cargador del móvil, el adaptador, las chancletas, toalla, champú, cepillo, desodorante,… Y tu vuelo se ve alterado por un constante reproche: “si lo tenía ahí”, “¿Por qué no lo traje?”, “Justo eso…”, “no pude haberlo olvidado”. Pero siempre está ese algo que perturba la comodidad de nuestro viaje, nuestra tranquilidad y presupuesto. 

En destinos que no usen tu moneda local, utiliza la tarjeta de débito. Las comisiones que tendrás que pagar en ATMs serán inferiores a las comisiones a pagar en casas de cambio

– Se flexible en las fechas de los vuelos y conseguirás mejores precios.

Viaja en tren / autobús. No siempre viajar implica tomar un vuelo. Y, si vas a hacer un viaje combinando varios destinos, no lo dudes y aprovecha estos medios de transporte. Sobre todo en Europa, con una amplia red ferroviaria que conecta todos los países (incluso Reino Unido).

– Alcanza tu presupuesto soñado. Si lo que quieres es viajar lejos, hacer realidad ese viaje con el que siempre soñaste, no te conformes con pequeños viajes, pues en el futuro seguirás queriendo ir a ese lugar especial y tu presupuesto se habrá reducido con cada pequeño viaje. Merece la pena esperar. Piensa que habrá tiempo para esos pequeños viajes, esas escapadas, después de ir a donde siempre quisiste ir. Pero, frustrados, solemos cuestionar el cómo. Aquí os dejo varias estrategias para ahorrar:

+Analiza tus hábitos de gastos actuales. Cuanto sueles, gastar, en qué y que gastos prescindibles podrías eliminar de tu día a día para, poco a poco, empezar a ahorrar. Para ello, crea dos categorías de gastos: necesidades (como el alquiler, la comida, la luz, transporte, …) y lujos (como ropa nueva, accesorios, alcohol, fiesta,…). No tienes por qué eliminar del todo los lujos (no es cuestión de que tu vida social y tus placeres terminen para poder disfrutar de tu viaje de 2 semanas), pero al menos redúcelos. 

+Asegúrate de que tus ingresos superen tus gastos. Si el resultado de la resta entre tus ingresos netos y tus gastos netos es positivo ¡Enhorabuena! Vas por el buen camino. Si, por el contrario, es negativo, deberías dejar por el momento el viaje como un “lujo” o replantearte tus hábitos de consumo.

+Calcula los gastos potenciales de tu viaje: Los vuelos, el alojamiento, entradas, transporte,… ¿A cuánto ascendería tu viaje? Ya con tu presupuesto estimado, empieza a buscar alternativas económicas con las que puedas ahorrar (consulta las opciones mencionadas arriba).

+ Planea tu nuevo presupuesto y calcula cuanto puedes ahorrar al mes para saber cuanto tiempo falta para hacer realidad tu viaje soñado (sonó muy Mr. Wonderful, lo sé).

-No tengo con quien ir

+Viaja sol@: Solemos depender de los demás (cuando tienen vacaciones, a donde quieren ir, que presupuesto tienen, por cuanto tiempo quieren viajar, donde quieren alojarse,…). Aunque sea por una vez, disfruta de la libertad de viajar solo, de decidir por ti mismo a donde quieres ir, lo que quieres hacer, … Y por una vez no dirás “no pude ir a verlo porque a mi amigo no le apetecía”, “fuimos a un lugar más barato”, … Y ¿Quién sabe? Tal vez encuentres una nueva manera de descubrir mundo 🙂

+Busca un acompañante o queda con gente local ya en destino a través de plataformas como “Couchsurfing.

-No me atrevo / Tengo miedo: Todos tenemos miedo a algo. Lo raro sería no tenerlo. Yo trato de pensar que si algo te da miedo, puede que sea el momento de intentarlo. Y si, no todo será perfecto. Puede que al principio te sientas perdido, incómodo (saliste de tu zona de confort, siéntete orgulloso), tal vez serás víctima de un timo o un robo. O podría ser un viaje bañado de nuevas amistades, experiencias, sabores, noches bailando en medio de la calle, carreras entre risas a ese tren que está a punto de marchar,… Pero, si no lo intentas ¿Cómo sabrás que te espera al otro lado de esa aventura?

-Barreras comunicativas: En este mundo tan globalizado, ya no vale las excusas del idioma. Si, puede que no seas un experto angloparlante. Pero eso no debe detenerte:

+ Puedes viajar a cualquier lugar sin conocer el idioma (incluso sin saber inglés). Los gestos, señalar,… es suficiente para hacerte entender.

+ Hay muchos destinos en los que hablan español. Recuerda que el castellano es uno de los idiomas más hablados en el mundo. Incluso, gracias a sus raíces latinas, no es complicado comprender idiomas como el italiano, francés y portugués.

-No se a donde ir: Entonces prueba este test desarrollado por especialistas de la tan conocida plataforma lonelyplanet. 

Sea como fuere, este nuevo año, escoge hacer aquellas cosas que te hagan feliz. Desde pequeños planes hasta grandes aventuras. No acabaré el año con las típicas frases de esperanza de que este año nos deparará grandes cosas, mejores momentos, pues somos nosotros quienes escribimos este 2018. Mañana será la primera página de una nueva historia. Escribamos aquella que nos haga ilusión releer.

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